LAZOS FAMILIARES

SARITA VILLEGAS JARAMILLO

La tía Sarita nos quería a todos. La tía Sarita tenía oficina. La tía Sarita tenía tiempo. La tía Sarita nunca estaba brava. La tía Sarita atendía siempre a quien la necesitaba. La tía Sarita siempre explicaba todo con claridad. La tía Sarita estudiaba solfeo y tocaba bandola. Así recuerdo y creo que así todos los sobrinos recordamos a la Tía Sarita de cuando fuimos niños.

Ahora la tía Sarita es repollera por adopción, no tiene oficina, pero si un precioso apartamento desde donde se ven las agujas imponentes de la catedral, sigue atendiendo con amor a todo mundo y a fe, que también a sus sobrinos, que hace muchísimos años dejamos de ser niños, y a mas de lo cariñosa, está llena de recuerdos que comparte con especial facilidad. ¿Cómo no querer a la tía Sarita?

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